Mi siguiente visita fue a las 28 semanas y todo estaba
perfectamente, el peso aproximado era de entre 1,200 y 1,300 kg cada
uno. Sin más me citaron para las 34 semanas, en esta ocasión el peso era
de entre 2,200 (niña) y 2,450 (niño), luego veréis que de nada sirven
estos pesos “aproximados”, me miraron el cuello del útero y estaba de 41
mm sin riesgo de parto prematuro y con bastante líquido amniótico
ambos, tanto así que entre con los 2 en cefálica y haciendo la eco la
niña se dio la vuelta y se puso de nalgas.
La siguiente visita fue en monitores a las 37 semanas, nada
de contracciones fuertes y el cuello del útero completamente cerrado. La
posición de los peques permitía un parto natural al estar el primero en
cefálica y el segundo de nalgas, diagnóstico… volver la siguiente
semana.
Nos plantamos en la semana 38 (y yo asustada pensando que
no llegaría tan lejos jeje) monitores igual, nada de dilatación y la
posición de los peques ya no permitía el parto natural, así que me
programan cesárea 3 días más tarde.
Llega el día de la cesárea, esperado día en que por fin
conoceré a mis pequeños, no estoy nerviosa pero si ansiosa por verlos,
ver que están bien y sanotes el miedo al bajo peso, incubadora, prematuridad, problemas en general es algo que tienes presente todo el embarazo. He de decir que el equipo médico que me
llevó era increíble, tuve una gran suerte. Dejaron a Marido a mi lado
hasta el momento justo de entrar a quirófano acompañada por 2
anestesistas (por mi alergia a la anestesia local, tenían que dormirme
entera) 2 ginecólogos, 1 matrona, 2 pediatras, 3 enfermeras, todos preparados
para recibir a los mellis. Recuerdo dormirme temblando, no se si de
frío, nervios o miedo… desperté bastante aturdida por la anestesia, no
recuerdo haber sentido un dolor tan grande en mi vida, me sentía partida
por la mitad, sentía esa herida arder, vacía sin haber empujado, sin
ver aún a mis hijos, de echo no podía ni buscarlos con la vista, el
dolor me nublada la mente, me quejaba y rapidamente acudieron a ponerme
medicación y masajearme las piernas para que me relajara y dejara de sentir ese dolor tan horrible… No pasarían más
de 5 minutos pero a mi me parecieron eternos, entonces me acercaron a
mis pequeños, primero mi niño, tan chiquitin, tan precioso, le besé y se lo llevaron,
después a mi pequeña igual, a penas pude ver su carita de angelito, besarla,
tocarla y se la llevaron, pero estaban a mi lado, no era necesaria la incubadora, él peso algo menos 2,490 y ella 2,690, esperaron que se me
pasara el aturdimiento para que pudiera disfrutar de ellos, y fue entonces cuando la matrona me los puso al pecho para que empezaran a buscar su alimento. La peque se agarro enseguida fuerte y decidida pero mi niño, mi chiquitin no tenia fuerzas, la anestesia general le habia afectado y tenia el azucar muy baja, tanto que tuvieron que controlarsela los dias que permanecimos ingresados.
Y que decir, el sentimiento de plenitud es increíble, es entonces cuando te das cuenta...como he sido capaz de llevar 2 vidas dentro de mi, ahora son reales, están aquí, junto a Marido la felicidad es máxima, aqui se olvida todo lo pasado, es más, mil veces volveria a pasar por cada prueba, cada pinchazo, cada decepción si la recompensa es esta.
Hoy tengo 3 razones para levantarme cada día con ilusión, nadie dijo que fuera fácil y no lo será pero soy una guerrera más y cada paso que hemos dado para llegar hasta aquí ha merecido la pena.
Ahora empezamos a caminar los 4 juntos.
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