domingo, 8 de octubre de 2017

11. Llegada a meta. Empieza un camino nuevo.

Mi siguiente visita fue a las 28 semanas y todo estaba perfectamente, el peso aproximado era de entre 1,200 y 1,300 kg cada uno. Sin más me citaron para las 34 semanas, en esta ocasión el peso era de entre 2,200 (niña)  y 2,450 (niño), luego veréis que de nada sirven estos pesos “aproximados”, me miraron el cuello del útero y estaba de 41 mm sin riesgo de parto prematuro y con bastante líquido amniótico ambos, tanto así que entre con los 2 en cefálica y haciendo la eco la niña se dio la vuelta y se puso de nalgas.

La siguiente visita fue en monitores a las 37 semanas, nada de contracciones fuertes y el cuello del útero completamente cerrado. La posición de los peques permitía un parto natural al estar el primero en cefálica y el segundo de nalgas, diagnóstico… volver la siguiente semana.

Nos plantamos en la semana 38 (y yo asustada pensando que no llegaría tan lejos jeje) monitores igual, nada de dilatación y la posición de los peques ya no permitía el parto natural, así que me programan cesárea 3 días más tarde.

Llega el día de la cesárea, esperado día en que por fin conoceré a mis pequeños, no estoy nerviosa pero si ansiosa por verlos, ver que están bien y sanotes el miedo al bajo peso, incubadora, prematuridad, problemas en general es algo que tienes presente todo el embarazo. He de decir que el equipo médico que me llevó era increíble, tuve una gran suerte. Dejaron a Marido a mi lado hasta el momento justo de entrar a quirófano acompañada por 2 anestesistas (por mi alergia a la anestesia local, tenían que dormirme entera) 2 ginecólogos, 1 matrona, 2 pediatras, 3 enfermeras, todos preparados para recibir a los mellis. Recuerdo dormirme temblando, no se si de frío, nervios o miedo… desperté bastante aturdida por la anestesia, no recuerdo haber sentido un dolor tan grande en mi vida, me sentía partida por la mitad, sentía esa herida arder, vacía sin haber empujado, sin ver aún a mis hijos, de echo no podía ni buscarlos con la vista, el dolor me nublada la mente, me quejaba y rapidamente acudieron a ponerme medicación y masajearme las piernas para que me relajara y dejara de sentir ese dolor tan horrible… No pasarían más de 5 minutos pero a mi me parecieron eternos, entonces me acercaron a mis pequeños, primero mi niño, tan chiquitin, tan precioso, le besé y se lo llevaron, después a mi pequeña igual, a penas pude ver su carita de angelito, besarla, tocarla y se la llevaron, pero estaban a mi lado, no era necesaria la incubadora, él peso algo menos 2,490 y ella 2,690, esperaron que se me pasara el aturdimiento para que pudiera disfrutar de ellos, y fue entonces cuando la matrona me los puso al pecho para que empezaran a buscar su alimento. La peque se agarro enseguida fuerte y decidida pero mi niño, mi chiquitin no tenia fuerzas, la anestesia general le habia afectado y tenia el azucar muy baja, tanto que tuvieron que controlarsela los dias que permanecimos ingresados.

Y que decir, el sentimiento de plenitud es increíble, es entonces cuando te das cuenta...como he sido capaz de llevar 2 vidas dentro de mi, ahora son reales, están aquí, junto a Marido la felicidad es máxima, aqui se olvida todo lo pasado, es más, mil veces volveria a pasar por cada prueba, cada pinchazo, cada decepción si la recompensa es esta.

Hoy tengo 3 razones para levantarme cada día con ilusión, nadie dijo que fuera fácil y no lo será pero soy una guerrera más y cada paso que hemos dado para llegar hasta aquí ha merecido la pena.
Ahora empezamos a caminar los 4 juntos.

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